jueves, 2 de mayo de 2013
Un buen Vino
Cuando mi padre tenía 53 años fue cuando encontró la muerte tomando vino, fue algo inesperado y sorpresivo, todos en el barrio se quedaron pasmados, pues conocidas eran sus andanzas y borracheras, pero la muerte era algo mucho más grande.
Como era jefe de hogar, obligaron a mi mama a que lo veláramos 3 noches, por lo que te puedes imaginar el olor que emanaba de su ataúd no barnizado. Entre medio de flores y de abuelas rezando, estaba yo ahí sentado, cabizbajo, no vayas a creer que estaba llorando, en realidad solo estaba disimulando.
No te voy a negar que la muerte del viejo nos complicó las cosas, la vida fue más austera, pero al menos ni yo ni mi mama tuvimos que aguantar más a ese borracho de mierda, que ojala bien muerto esté, secándose en el infierno pagando todo lo que nos hizo el desgraciado.
Ay! Si tu supieras cuanto hizo sufrir a mi mama el condenado, por los pisos de la casa la arrastraba y a mi mismo, la mierda me sacaba cuando llegaba borracho después de haber bebido por horas y horas en algún antro.
Y fíjate que si me lo preguntas, realmente no me arrepiento de haberle puesto cloro al vino, pues aunque mi mama ya esté sola allá en el barrio, no tiene que aguantar al marido ni tampoco al hijo que le engendró el desgraciado aquel día en que la había violado.
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