Manolito siempre fue un buen niñito, apegado a la Iglesia y Diosito , por eso todos los domingos iba a misa bien vestido y perfumadito, para que no se notara pobreza ni por poquito.
Cuando era adolescente le dio por querer ser cura a Manolito, por esos tiempos, de la mano andábamos tomaditos, dándonos besitos y haciéndonos cariñitos como buenos jóvenes siempre bien acurrucaditos. Por eso cuando me dijo que ahora quería servir a diosito. Ay! como me hizo sufrir Manolito.
Al poco tiempo partió al seminario, y ahí ya no lo vi más al muchachito, pero fíjense que fue hace bien poquito que volví a ver a Manolito, estaba igualito, y lo más chistosito fue ver como se le abultaba el pantaloncito cuando lo saludé de besito. Ay! pobre Manolito, me imagino como habrá jugado con la manito, o quizás con un niñito...
No hay comentarios:
Publicar un comentario