Luis Antonio Romero, hijo de obrero y de madre temporera, habitante de San Carlos de la Victoria, tes morena, ceño fruncido y tozudo bigote negro, ancha espalda, gruesos y morenos brazo combinados con fornidas y cortas piernas acompañadas de cortos y velludos pies de mono.
Era un perfecto bruto, amante de las rancheras, del rodeo y del vino tinto, jamás fue a la escuela, por lo que un simple calculo como una suma de un dígito significaba un esfuerzo supremo que lo dejaría más de cinco minutos pensando.
Profundamente pobre, dedicó toda su vida a trabajar esporádicamente y gastar todo su dinero en alcohol, cigarrillos y prostitutas baratas que terminaban robándole su precario sueldo en una noche de lujuria y distorsión.
Decía tener muchos amigos, aunque en realidad no eran más que conocidos de una noche con quienes compartió un trago o una puta del local de Doña Cleta y nunca más los volvió a ver, y si los volvió a ver, no los reconoció y seguramente terminó a los golpes con más de alguno, pues su particular temperamento le concedió el apodo de " El Perro".
Se casó cinco veces y asesinó a todas sus esposas, a una por fea ( argumentando que sentía vergüenza de que lo vieran al lado de ella) , a la otra por linda (argumentando que todo el pueblo la miraba), a otra la mató por flaca y a otra por gorda, pero sin duda el caso más especial fue el de Matilde, una linda joven de 20 años, de ojos azules y piel blanca que había llegado hace poco a San Carlos de la Victoria y que tuvo el gran error de asilarse al lado de Luis Antonio, quien la mató por ser demasiado perfecta para un tipo como él.
Vivió una vida de excesos durante 35 años, entre alcohol, tabaco, prostitutas y esposas muertas, aunque nunca perdió su característica figura, ni nunca cambió su terrible carácter ni sus malos modales ni su gusto por matar, pues después de asesinar a su última esposa, se adjudicó el asesinato de su madre y de su padre, porque según él, ya estaban muy viejos y no tenían para que seguir viviendo.
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Finalmente, un 6 de Mayo, como un ignorante más se embarcó en una absurda guerra inventada que duró aproximadamente 3 años, en la que murió en territorio extranjero. Fue una emboscada, les dispararon por arriba, el grupo de Luis Antonio solo sintió las balas y el frío de la muerte recorriendo su espalda.
Su cuerpo fue devuelto a su natal San Carlos de la Victoria, donde fue recibido como un martir, entre aplausos y homenajes, el pueblo despedía al último bruto que quedaba, pues ya todos habían regresado muertos como él, era una situación especial, pues despedían a un muerto pero a la vez le daban la bienvenida a una nueva época, una cosa que no entendían mucho pero que habían escuchado se llamaba " La era del progreso", y entendían, que deberían adorarla como a su nuevo ídolo
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