viernes, 31 de mayo de 2013

Con la vista hacia adelante

Un café sin azúcar para mitigar el dolor fue lo que Martinez se sirvió aquella noche en que caminaba errante por las calles de su natal Victoria, pensando en lo que había sucedido, en lo injusto de la vida y en qué haría para seguir adelante.
Caminó por horas sin saber hacia donde iba, su corazón se resquebrajaba a cada paso, a cada instante, cada suspiro hacía aún más grande el vacío en su alma destrozada.
 La calle estaba particularmente sola, era él y la oscuridad, solo él y sus lágrimas, su cara empapada en aquel doloroso llanto que emanaba de sus ojos tristes que se limitaban a mirar el suelo, sin dirigir la vista al frente, deseando dejar de respirar en cualquier instante para así fulminar su vida.
 Ese  aire extraviado lo aplastó, tras horas de caminar, tras tanta reflexión, tras tanto arrepentimiento, el destino deseaba recordarle para siempre su error,  para que este lo agobiara hasta el fin de sus días y así jamás pudiera ni siquiera esbozar la más fría sonrisa, para que ni un café pudiera mitigar su desdicha, ni cientos de cigarrillos, ni todo el alcohol del mundo,  nada debía hacerlo olvidar, por eso, el viento guío sus pies hacia el mismo lugar de donde había salido, siempre con los ojos en el suelo Martinez llegó hasta el frontis de su casa, en aquella calle llena de autos, en donde había un diario en el suelo que en portada informaba de un terrible asesinato,dejó su maletín a un lado y recogió el periódico , poniéndose de pie  fue cuando alzó la vista, y tomó conciencia de en donde estaba , pues al mirar hacia adelante solo veía tres ataúdes, mientras  el diario con grandes letras decía " Brutal asesinato "

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